Nunca llegarás a tu destino pensando negativamente. Cuando despiertes en la mañana, empieza diciendo: "Me encanta mi vida. Es maravillosa, le agradezco a Dios todo lo que me ha dado."
Te harías un favor a tí mismo si empiezas teniendo pensamientos correctos y así también elegirás hacer las acciones correctas. Sembrar las acciones correctas en tu día te llevarán a formar nuevos hábitos. Conforme empieza a funcionar en esos hábitos nuevos, cambiará tu carácter. Y conforme cambia tu caracter, te desplazarás hacia el destino que Dios tiene para tí.
Por el poder de Dios, puedes vivir en una vida nueva.